Jorge Sánchez y Jorge Salazar, cracks del BSR Amiab Albacete, abren su corazón antes de los cuartos de Champions en casa
Escrito por Esther Cerdan Oncala el 11 de marzo de 2026
El BSR Amiab Albacete vuelve a convertir el Pabellón de Lepanto en el epicentro del mejor baloncesto en silla de ruedas de Europa con la disputa, en casa, de los cuartos de final de la Champions Cup frente a Galatasaray SK, ASD Briantea84 y RSV Lahn-Dill, tres gigantes del continente que medirán la ambición del vigente campeón ante su afición. En esta entrevista íntegra, los internacionales Jorge Sánchez y Jorge Salazar, dos estadounidenses de origen mexicano que han hecho de Albacete su nueva misión deportiva y vital, abren en canal sus historias de superación —del cáncer infantil y de una mina en Afganistán a la élite paralímpica— y lanzan un llamamiento directo para que la ciudad llene Lepanto y empuje al Amiab hacia otra página histórica en Europa.
LUIS: Nosotros queríamos abrir hoy el programa con dos jugadores del BSR Amiab Albacete, que, como saben, disputa la Champions, los cuartos de final de la Champions League, o de la Copa de Europa, como ustedes quieran llamarle, aquí, en Albacete. Tiene que jugar ante Galatasaray SK, ante el ASD Briantea84 y ante el conjunto alemán del RSV LAHN-DILL.
Y para eso están aquí dos jugadores americanos de origen mexicano que son colegas. Jorge Sánchez está aquí con nosotros. Hola, Jorge, ¿qué tal?
J.SÁNCHEZ: Muy buenas. Hola, muy buenas. Gracias por tenernos aquí.
LUIS: Y está también Jorge Salazar. Hola, Jorge, ¿qué tal?
J.SALAZAR: Hola, buenas. Muy bien, gracias.
LUIS: Bueno, ¿cómo lo lleváis? ¿Cómo está el tema? Porque empezáis ya el viernes.
J. SÁNCHEZ: Sí, pues estamos súper motivados, la verdad. Estamos muy enfocados en el primer partido. Vamos a tomar un partido al día porque si nos vamos muy adelante no vamos a poder enfocarnos. El primer partido contra Galatasaray el viernes. Esperamos toda la gente ahí que nos apoye de Albacete en el El Panto. Y estamos muy contentos de estar participando en esto. Y yo me siento relajado. O sea, yo sé que estamos trabajando muy duro. Teniendo a jugadores como Mito Cayo, que tengo al lado, a Jorge Salazar me siento con mucha confianza.
LUIS: ¿Tenéis más presión por eso de jugar en casa, de jugar en Albacete o no?
J.SALAZAR: Para mí no porque es muy emocionante. Yo vivo para estas cosas, para estas situaciones. Dos de los tres equipos son muy personales para nosotros.
El primero contra Galatasaray, como saben ustedes, tienen a los dos jugadores top que tenían aquí antes, Mateusz Filipski, que fue una pérdida muy dura para Amiab. La presión no la siento mucho en esa manera, como pensarías. Para mí es muy divertido. Para mí esto me encanta.
LUIS: Claro, porque vosotros también habéis estado en Canarias.
J. SALAZAR: Correcto, él cinco años y yo tres años. Canarias es otro lugar que está muy bien. Ahí nació mi hija también.
LUIS: Allí se vive bien también, eh.
J.SALAZAR: Exacto. Venimos de la playa de Albacete al frío.
LUIS: Aquí hay una playa maravillosa. La temperatura…
J.SÁNCHEZ: Nosotros tenemos una ventaja, jugar en casa. Por eso invito a toda la gente de Albacete que por favor vaya a Lepanto a las siete de la tarde a vernos jugar y ganar contra Galatasaray, porque eso es lo que tenemos en mente y lo vamos a hacer. Yo sé que nosotros somos nuestros peores enemigos en la cancha. O sea, yo creo que nadie nos puede ganar. Así que vamos con mucha confianza y esperamos que se llene el pabellón.
J.SALAZAR: Sí, Galatasaray ha puesto mucho dinero para ese equipo.
LUIS: Y tanto, ha puesto bastante pasta, pero luego al final en una cancha el dinero a veces se evapora, ¿no? Porque Galatasaray organizó la Final Four el año pasado, que estuvimos juntos, y no se clasificó.
J.SÁNCHEZ: Exacto, exacto. Es que no juegan en equipo, es un deporte de equipo, ¿verdad? Y si no juegas como un equipo, si no eres un puño y son cinco individuales, entonces no vas a lograr lo que quieres, ¿verdad? Entonces, es lo bonito de este deporte de baloncesto que cualquier día un equipo le puede ganar al otro si tiene su día.
LUIS: Vosotros sois de origen mexicano, como decía anteriormente. ¿Vuestros padres?
J.SALAZAR: Padres, sí, tenemos casi la misma historia, sí. Padres mexicanos, vinieron a Estados Unidos y nosotros nacimos ahí. Él de San Francisco, y yo he vivido la mayoría de mi vida de adulto en San Diego, pero yo soy de un pueblo que se llama Delano, California. Pero yo he estado en San Diego, como estuve en el Ejército, estuve la mayoría de mi tiempo en San Diego. Él del norte y yo del sur.
LUIS: Tú eres marine americano.
J.SALAZAR: Sí, estuve en los Marines, que es un poco diferente a la Marina, como piensan ustedes. Nosotros somos más como la Army, somos de tierra. Yo era de infantería. Infantería Marina. Pero ustedes, como digo, hablan de Marina como en el mar. Y así me lastimé.
LUIS: Ahora te voy a preguntar por eso, si no te molesta.
J.SALAZAR: Sin problema.
LUIS: Antes del baloncesto y de las ruedas, ¿qué hacías?
J. SÁNCHEZ: Tuve una niñez normal. O sea, jugaba con mis amigos afuera, jugaba al béisbol. Un día empecé con mucho dolor en mi rodilla izquierda, con mucho vómito. Y mi mamá me llevó al doctor porque teníamos mucha historia de cáncer en la familia. Al principio pensaban que eran no solo dolores de crecimiento, pero después mi mamá pidió que me hicieran rayos X y es cuando nos dimos cuenta que tuve cáncer. Pasé por tres años de quimioterapia, 23 cirugías. Hubo muchas complicaciones y estuve tres meses en un coma. Pero gracias a Dios pude sobrevivir y ahora rompí las barreras para la gente con discapacidad y hacerles saber que no hay ningún límite en esta vida. Los límites nos los ponemos nosotros mismos.
LUIS: ¿Cuándo te llegó la enfermedad?
J. SÁNCHEZ: A los ocho años y ahora tengo 34. Ya llevo más sin la pierna que con la pierna. Pero la verdad, la gente me hace la pregunta que si cambiaría la vida por la pierna para tenerla otra vez y claro que no. El cáncer no me define como persona, pero me ha ayudado a lograr lo que he logrado y llegar a donde estoy y estar casado con una esposa increíble, tener compañeros como Jorge Salazar y viajar por el mundo, ganar medallas Paralímpicas con el equipo de Estados Unidos. Entonces, la verdad que fue muy duro en su tiempo, pero todo lo duro pasa, ¿verdad?
LUIS: Fran Lara me dio una charla en mi pueblo y dijo que tuvo un accidente de tráfico, un accidente con una motocicleta y bueno, pues se quedó sin movilidad. Y él dice que no cambiaría la silla de ruedas por poder andar.
J.SÁNCHEZ: No, yo tampoco, la verdad. Yo en realidad pienso que la única discapacidad que hay en la vida es la que nos ponemos nosotros mismos en la mente, porque eso nos bloquea todo. Si no crees que puedes lograr algo, pues no lo vas a lograr. No hay límites en esta vida. Los límites los ponemos nosotros mismos.
LUIS: Tú pierdes las dos piernas en Afganistán, en una misión.
J.SALAZAR: Sí, pisé una mina que tenía mucho tiempo, que no se miraba muy bien, que le llamamos Legacy ID, que quiere decir que ya tiene mucho tiempo. Te lo voy a narrar más. Y perdí las dos piernas ese día, en ese momento.
LUIS: ¿Cómo se le queda a uno el cuerpo?
J.SALAZAR: Pues la verdad, mentalmente, emocionalmente, me dio un poco de suerte porque estaba como estoy ahorita. Estaba chateando con los amigos, tenía una misión. Primero mi squad leader, el que manda, pisó una mina él. Y luego yo seguía en mandar, tomé el control de la squad y tratando de sacar a él, yo pisé la mina. Y como te digo, me dio suerte de que mentalmente estuve bien. Físicamente, la pierna derecha totalmente ya no estaba. La izquierda me quedaba de la rodilla. No tenía pie, pero el hueso todavía estaba ahí. Y pues te digo lo que pensé. Miré para abajo y digo, pues no están mis piernas. OK, pues tenemos que salir de aquí de todos modos. Y la misión sigue, tenemos que salir. Y te digo, todo suerte porque no se puede entrenar para esto. Se entrena después, pero para la persona que le pasa, normalmente no puedes entrenar eso.
LUIS: ¿No estabas jugando al baloncesto?
J.SALAZAR: No, jugaba al baloncesto de pie antes, pero durante la militar no hay tiempo. Siempre estaba trabajando. Me lastimé en agosto de 2012 y ya tres meses después empecé a caminar con mis prótesis. Y luego, para 2013, en enero, es cuando el doctor me dejó jugar deportes. Fue la primera vez que empecé a jugar al básquet. Y eso fue por una terapista recreational que me dijo que acababan de empezar un equipo en la clínica militar que estaba jugando al básquet.
J.SALAZAR: Para mí siempre ha sido así, una nueva misión. Y desde ese día, mi nueva misión fue básquet de silla de rueda. Y de ahí, pues, empecé en 2013. A 2014, me invitaron al primer tryout de la selección. Y es cuando conocí a Sánchez.
LUIS: Sánchez, ¿y tú?
J.SÁNCHEZ: Bueno, yo no sabía que había deportes para gente con discapacidad. Después de que me amputaron la pierna, yo la verdad me la pasaba en mi cama, sintiéndome triste por mí mismo, no quería salir, odiaba que los niños chiquitos me sacaban el dedo y decía, mira, ahí va un chico sin pierna, o mira, es un robot, o lo que sea. Eso me afectaba mucho mentalmente, un poco diferente de lo que pasó Salazar. Para mí es algo increíble lo que él pudo superar y lo ha superado muy rápido llegar a su nivel que está ahora mismo. Un día mi mamá me invitó a una tienda y un muchacho me paró y me dijo que si quería probar baloncesto en silla de ruedas. Y al principio lo odiaba porque me salieron ampollas en las manos y se me ensuciaban. Pero ya después de que me senté en la silla y pude empujar rápido como los demás, empecé a disfrutar de la vida otra vez. Puedo decir que empezó mi segunda vida y empecé a coger un poco de confianza y a ser independiente. Y si no fuera por el deporte no sería la persona que soy hoy.
LUIS: Merece la pena ir a partir del viernes a ver al BSR Amiab Albacete, que es el mejor equipo del mundo y lo tenemos en Albacete para ver cómo se desarrollan los acontecimientos. Ver deporte total y absoluto, un deporte que siempre decimos aquí que engancha, que si van una vez no van a poder salir de la secta, por decirlo de alguna manera. Y merece la pena ver a gente que yo creo que todos ellos han dado lecciones de vida. Hoy hemos conocido a dos. Que uno perdió las piernas en una misión en Afganistán y el otro tuvo esa maldita enfermedad del cáncer que le hizo perder una.
Pero habrán visto que, como decía, por ejemplo, el propio capitán del equipo, Fran Lara, seguramente no dejaría la silla por vivir todo lo que están viviendo. Y merece la pena ir por gente como Salazar y como Sánchez, que son unos fenómenos.



